Mantenimiento preventivo: pequeñas acciones que evitan grandes interrupciones
Una revisión periódica ayuda a detectar señales de desgaste, ordenar la operación y reducir fallas inesperadas.

El mantenimiento preventivo no consiste únicamente en limpiar equipos. Es una práctica ordenada que combina revisión física, validación de componentes, actualización de registros y recomendaciones claras.
Antes de iniciar, conviene definir los equipos críticos, la frecuencia de uso y el impacto que tendría una interrupción. Con esa información se priorizan las tareas y se documenta el estado de cada activo.
Un plan sencillo y constante facilita presupuestar reemplazos, mantener la continuidad y tomar decisiones con evidencia.
